Aerotermia vs caldera de gas: qué conviene más en Granada
Qué es la aerotermia y cómo funciona
La aerotermia es un sistema de climatización basado en una bomba de calor aire-agua que extrae la energía térmica contenida en el aire exterior y la transfiere a un circuito de agua que alimenta la calefacción, la refrigeración y el agua caliente sanitaria (ACS). A diferencia de los sistemas de combustión convencionales, la aerotermia no quema ningún combustible fósil: utiliza electricidad únicamente para mover el compresor y los ventiladores, pero la mayor parte de la energía que aporta al edificio proviene del aire exterior.
El principio termodinámico es sencillo. Un fluido refrigerante circula por un circuito cerrado compuesto por evaporador, compresor, condensador y válvula de expansión. En el evaporador —situado en la unidad exterior— el refrigerante absorbe calor del aire a baja temperatura y se evapora. El compresor eleva la presión y la temperatura del gas resultante, y en el condensador —situado en la unidad interior o en el depósito de inercia— el refrigerante cede ese calor al agua del circuito de calefacción. El proceso se invierte en verano para proporcionar refrigeración.
El indicador clave de eficiencia de una bomba de calor es el SCOP (Seasonal Coefficient of Performance), que mide la relación entre la energía térmica entregada y la energía eléctrica consumida a lo largo de toda la temporada de calefacción. Un SCOP de 4 significa que por cada kWh eléctrico consumido, el equipo genera 4 kWh de calor útil. Los equipos actuales de gama media-alta alcanzan valores de SCOP entre 4,0 y 5,2 en zonas climáticas como la de Granada, lo que los convierte en uno de los sistemas de calefacción más eficientes del mercado.
En nuestra página de servicio de calefacción puedes consultar las soluciones de aerotermia que diseñamos e instalamos para viviendas unifamiliares, edificios plurifamiliares y locales comerciales en toda la provincia de Granada.
Calderas de condensación: tecnología actual
Las calderas de condensación de gas natural representan la evolución más avanzada dentro de la tecnología de combustión. A diferencia de las calderas convencionales, que desperdician una parte importante del calor contenido en los gases de escape, las calderas de condensación incorporan un intercambiador secundario que recupera el calor latente del vapor de agua presente en los humos, aprovechando la energía liberada cuando ese vapor se condensa.
Gracias a este proceso, las calderas de condensación alcanzan un rendimiento estacional del 109 % sobre el PCI (Poder Calorífico Inferior), lo que equivale a un rendimiento del 98 % sobre el PCS (Poder Calorífico Superior). En la práctica, esto significa que aprovechan prácticamente toda la energía contenida en el gas natural que consumen, con pérdidas mínimas por humos y por radiación de la carcasa.
Las calderas murales de condensación actuales son compactas, silenciosas y compatibles con sistemas de calefacción por radiadores, suelo radiante y fan-coils. Marcas como Vaillant, Viessmann, Baxi o Saunier Duval ofrecen modelos con potencias de entre 24 y 35 kW que cubren las necesidades de calefacción y ACS de la mayoría de viviendas unifamiliares y pisos de tamaño medio.
Para funcionar, la caldera necesita un suministro de gas natural canalizado o, en su defecto, de gas propano (GLP). En Granada capital y en los principales municipios del área metropolitana, la red de gas natural de Nedgia cubre la mayor parte del territorio urbano. En zonas rurales sin cobertura de red, la alternativa habitual es el propano canalizado o los depósitos individuales. Puedes consultar más detalles en nuestra sección de instalaciones de gas.
Comparativa de rendimiento
Comparar el rendimiento de una bomba de calor aerotérmica con el de una caldera de condensación exige tener en cuenta magnitudes diferentes. La caldera se mide por su rendimiento estacional (porcentaje de energía del combustible que se convierte en calor útil), mientras que la bomba de calor se mide por su SCOP (relación entre calor entregado y electricidad consumida). Para igualar las condiciones, conviene expresar ambas en términos de kWh de calor útil por euro gastado.
Una caldera de condensación con un rendimiento estacional del 109 % sobre PCI consume aproximadamente 1,09 kWh de gas natural para producir 1 kWh de calor útil. Al dividir entre el rendimiento, cada kWh de calor útil requiere unos 0,92 kWh de gas. Con un precio medio del gas natural de 0,075 €/kWh (tarifa TUR vigente), el coste de cada kWh de calor es de aproximadamente 0,069 €.
Una bomba de calor con un SCOP de 4,0 necesita 0,25 kWh de electricidad para producir 1 kWh de calor. Con un precio medio de la electricidad de 0,16 €/kWh (tarifa PVPC media anual), el coste de cada kWh de calor asciende a 0,040 €. Si el SCOP baja a 3,5 —como puede ocurrir en noches frías de invierno en zonas de altitud como la Vega de Granada— el coste sube a 0,046 €/kWh, aun así inferior al de la caldera.
Granada se encuentra en la zona climática B3 en la capital y C3 en las zonas más altas de la Vega y Sierra, según la clasificación del CTE DB-HE. En la zona B3, los inviernos son moderados con temperaturas mínimas habituales de 2-5 °C, condiciones óptimas para la aerotermia. En la zona C3, con mínimas que pueden bajar de 0 °C de forma frecuente, el rendimiento de la bomba de calor disminuye, pero sigue siendo competitivo frente al gas natural gracias a los equipos con tecnología de inyección de vapor (EVI) que mantienen SCOP superiores a 3,5 incluso a -7 °C.
Coste de instalación
El coste de instalación es una de las diferencias más significativas entre ambos sistemas y, con frecuencia, el factor que inclina la balanza en la decisión inicial. Es importante distinguir entre el coste del equipo generador y el coste total del sistema de distribución, ya que este último depende del tipo de emisores elegido.
Caldera de condensación
Una caldera mural de condensación de gama media (28-35 kW) tiene un coste de entre 1.800 y 3.000 € (equipo + instalación básica). Si la vivienda ya dispone de acometida de gas y circuito de radiadores, el cambio de caldera puede realizarse en un solo día por un coste total de entre 2.500 y 4.000 €, incluyendo la retirada del equipo antiguo, la adaptación de la salida de humos y la puesta en marcha.
Aerotermia
Una bomba de calor aerotérmica de 8-12 kW (potencia habitual para vivienda unifamiliar) cuesta entre 4.000 y 7.000 € solo en equipamiento, dependiendo de la marca y del modelo. A este importe hay que sumar la instalación hidráulica, el depósito de inercia (200-300 L), el depósito de ACS (si no es un equipo compacto), las líneas frigoríficas y la puesta en marcha. El coste total oscila entre 8.000 y 14.000 € para una instalación completa con suelo radiante, y entre 6.000 y 10.000 € si se reutilizan radiadores existentes de baja temperatura.
La diferencia de inversión inicial es clara: la aerotermia cuesta entre 2 y 3 veces más que la caldera de condensación. Sin embargo, esta diferencia se compensa con el menor coste operativo a lo largo de la vida útil del equipo. Para instalaciones nuevas de obra nueva, donde el suelo radiante se instala de serie, la diferencia de coste se reduce significativamente porque el sistema de distribución ya está previsto.
Consumo anual en el clima de Granada
Para estimar el consumo real de cada sistema es necesario partir de la demanda energética de calefacción de la vivienda, que depende de la superficie, el aislamiento, la orientación y la zona climática. Tomemos como referencia una vivienda unifamiliar de 150 m² con un nivel de aislamiento medio (certificación energética D-E) en la zona B3 de Granada capital.
La demanda estimada de calefacción para este perfil de vivienda se sitúa en torno a 8.000-10.000 kWh/año. A esta cifra hay que sumar la demanda de ACS, que para una familia de 4 personas ronda los 2.500 kWh/año. En total, la demanda térmica anual asciende a unos 11.000 kWh.
Consumo con caldera de condensación
Con un rendimiento estacional del 105 % (valor real incluyendo arranques y paradas), la caldera consumirá aproximadamente 10.500 kWh de gas natural. A un precio medio de 0,075 €/kWh, el gasto anual en combustible será de unos 788 €/año. A esto hay que sumar el término fijo de la tarifa de gas (unos 80 €/año) y el mantenimiento obligatorio (120-180 €/año), lo que eleva el coste total anual a unos 1.000-1.050 €.
Consumo con aerotermia
Con un SCOP real de 3,8 (valor conservador para zona B3 incluyendo ACS), la bomba de calor consumirá aproximadamente 2.900 kWh de electricidad. A un precio medio de 0,16 €/kWh, el gasto eléctrico adicional por calefacción y ACS será de unos 464 €/año. El mantenimiento anual es mínimo (50-100 €/año), por lo que el coste total anual se sitúa entre 520 y 570 €.
La diferencia de coste operativo es de unos 450-500 €/año a favor de la aerotermia, lo que permite amortizar la mayor inversión inicial en un plazo de entre 8 y 12 años. En la zona C3, donde la demanda de calefacción es mayor (12.000-15.000 kWh/año), el ahorro absoluto se incrementa y la amortización se acorta.
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Mantenimiento y vida útil
El mantenimiento es un factor que a menudo se infravalora en la decisión de compra, pero que tiene un impacto relevante en el coste total de propiedad (TCO) a lo largo de los años. Ambos sistemas requieren revisiones periódicas, pero la naturaleza y la frecuencia de las intervenciones son diferentes.
Caldera de condensación
El RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios) establece la obligatoriedad de una revisión anual para calderas de gas con potencia inferior a 70 kW, que incluye la comprobación de la estanqueidad del circuito de gas, la verificación de la combustión (análisis de CO y rendimiento), la limpieza del intercambiador y la revisión de la salida de humos. El coste de un contrato de mantenimiento anual oscila entre 120 y 200 €. La vida útil media de una caldera de condensación se estima en 15 años, aunque muchas unidades superan los 18-20 años con un mantenimiento correcto.
Aerotermia
Las bombas de calor aerotérmicas requieren un mantenimiento más sencillo. No hay combustión, por lo que no existen riesgos de fugas de gas ni necesidad de análisis de humos. Las operaciones habituales se limitan a la limpieza del filtro de la unidad exterior, la verificación de la presión del circuito hidráulico y la comprobación del estado del fluido refrigerante. La frecuencia recomendada es bienal para equipos domésticos, con un coste de 50-100 € por intervención. La vida útil de una bomba de calor de calidad se estima en 20-25 años, con garantías del fabricante sobre el compresor de entre 5 y 10 años. El componente más delicado es el compresor scroll o rotativo, cuya sustitución tiene un coste elevado, pero las tasas de fallo en los primeros 15 años son inferiores al 3 % en marcas de referencia.
Normativa F-Gas y futuro de los refrigerantes
Un aspecto que muchos propietarios desconocen es la evolución normativa en materia de gases fluorados, que afecta directamente a las bombas de calor y a los sistemas de aire acondicionado. El Reglamento (UE) 2024/573 sobre gases fluorados de efecto invernadero (F-Gas III), que sustituye al anterior Reglamento 517/2014, establece un calendario progresivo de reducción de las cuotas de hidrofluorocarburos (HFC) disponibles en el mercado europeo.
En España, el Real Decreto 115/2017 regula la comercialización y manipulación de gases fluorados, estableciendo obligaciones de registro, certificación de instaladores y control de fugas. Los equipos de aerotermia actuales utilizan mayoritariamente refrigerantes como el R-32 (PCA 675) o el R-410A (PCA 2.088). La tendencia del mercado es migrar hacia refrigerantes de bajo potencial de calentamiento como el R-290 (propano, PCA 3), que ya se emplea en bombas de calor de nueva generación.
Esta evolución normativa tiene dos implicaciones prácticas. Primera, los equipos de R-410A fabricados hoy seguirán funcionando durante toda su vida útil, pero las recargas de refrigerante serán progresivamente más caras a medida que se reduzcan las cuotas disponibles. Segunda, los equipos de R-32 y R-290 son una apuesta más segura a largo plazo, ya que sus refrigerantes no están sujetos a las mismas restricciones. En cualquier caso, la aerotermia sigue siendo una tecnología de futuro avalada por la Directiva europea de eficiencia energética de edificios (EPBD), que prohíbe las calderas de combustibles fósiles en edificios nuevos a partir de 2030.
Puedes consultar cómo diseñamos sistemas de climatización conformes con la normativa vigente en nuestra sección de climatización.
Combinación aerotermia + fotovoltaica
Una de las sinergias más rentables del panorama energético actual es la combinación de una bomba de calor aerotérmica con una instalación fotovoltaica de autoconsumo. La lógica es simple: si la aerotermia consume electricidad para generar calor, y la fotovoltaica genera electricidad gratuita a partir del sol, alimentar la bomba de calor con energía solar reduce drásticamente el coste operativo del sistema.
En Granada, la radiación solar coincide en buena medida con las horas de mayor demanda de climatización. En invierno, las horas centrales del día —cuando la producción fotovoltaica es máxima— son también las horas en las que la bomba de calor trabaja con mayor SCOP gracias a las temperaturas exteriores más suaves. En verano, la coincidencia es total: la máxima demanda de refrigeración se produce en las horas de máxima irradiación solar.
Un sistema combinado de aerotermia de 8 kW + fotovoltaica de 5 kWp permite cubrir entre el 60 y el 80 % de la demanda eléctrica de la bomba de calor con energía solar, lo que reduce el coste operativo anual de calefacción y ACS a cifras de 100-200 €/año. Frente a los 1.000 €/año de una caldera de gas, el ahorro es de más de 800 €/año, lo que acelera significativamente la amortización del conjunto.
Además, la instalación fotovoltaica no solo alimenta la bomba de calor, sino que cubre también parte del consumo eléctrico general de la vivienda (iluminación, electrodomésticos, vehículo eléctrico). En nuestra página de fotovoltaica encontrarás toda la información sobre diseño y tramitación de instalaciones de autoconsumo en Granada.
Cuándo elegir cada sistema
La elección entre aerotermia y caldera de condensación no tiene una respuesta universal: depende del tipo de vivienda, del presupuesto disponible, de la infraestructura existente y de las prioridades del propietario. A continuación presentamos una matriz de decisión basada en los escenarios más habituales.
Obra nueva
En viviendas de nueva construcción, la aerotermia es la opción recomendada sin reservas. El CTE DB-HE en su versión 2019 establece unos límites de consumo de energía primaria no renovable que hacen prácticamente inviable el uso exclusivo de caldera de gas en obra nueva sin recurrir a medidas compensatorias costosas. Además, si la vivienda se diseña desde el origen con suelo radiante, el sobrecoste de la aerotermia respecto a la caldera se reduce al precio del equipo generador, y la diferencia se amortiza en 5-7 años.
Rehabilitación con radiadores existentes
Si la vivienda dispone de un circuito de radiadores convencionales (alta temperatura, 70/50 °C) y la reforma no contempla la sustitución del sistema de emisión, la caldera de condensación sigue siendo una opción competitiva. La aerotermia puede funcionar con radiadores, pero requiere que estos estén sobredimensionados o que se sustituyan por modelos de baja temperatura, lo que incrementa el coste. En estos casos, una solución intermedia es instalar aerotermia con radiadores de baja temperatura en las estancias principales y mantener los radiadores existentes en zonas secundarias.
Pisos en bloque plurifamiliar
En viviendas en bloque, la instalación de aerotermia individual requiere espacio para la unidad exterior en fachada o cubierta, y puede estar sujeta a la aprobación de la comunidad de propietarios y a las ordenanzas municipales de estética. La caldera de condensación estanca, que solo necesita una salida de humos concéntrica, suele ser la solución más sencilla desde el punto de vista normativo y de espacio. Sin embargo, las instalaciones centralizadas de aerotermia para todo el edificio son cada vez más habituales en rehabilitaciones integrales.
Conclusión
La aerotermia y la caldera de condensación son tecnologías maduras y fiables, pero responden a necesidades y contextos diferentes. En obra nueva y en rehabilitaciones integrales con suelo radiante, la aerotermia es la opción más eficiente, más sostenible y con menor coste operativo a lo largo de su vida útil. En sustituciones de caldera en viviendas con radiadores existentes y presupuesto ajustado, la caldera de condensación sigue siendo una alternativa competitiva a corto plazo, aunque su horizonte regulatorio es más incierto.
En OX Ingeniería realizamos el estudio energético de tu vivienda, comparamos ambas alternativas con datos reales de consumo y diseñamos la solución óptima para tu caso concreto. Solicita tu estudio comparativo sin compromiso y toma la decisión con todos los datos sobre la mesa.
Preguntas frecuentes
¿Se puede instalar aerotermia en un piso? +
Sí, es posible instalar aerotermia en un piso siempre que exista un espacio adecuado para ubicar la unidad exterior (balcón, terraza, fachada o cubierta comunitaria). Es necesario cumplir con las ordenanzas municipales de ruido y estética, y obtener la autorización de la comunidad de propietarios si la unidad se instala en elementos comunes. Los equipos actuales de gama alta producen niveles de ruido inferiores a 50 dB(A) a un metro de distancia, comparables al de una conversación normal.
¿Cuánto ruido hace la unidad exterior de aerotermia? +
Los niveles de ruido de las unidades exteriores de aerotermia varían según el modelo y la potencia, pero los equipos residenciales modernos se sitúan entre 38 y 52 dB(A) a un metro de distancia en modo calefacción. En modo nocturno, muchos equipos reducen la velocidad del ventilador para no superar los 40 dB(A). Para referencia, 40 dB(A) equivale al ruido de una biblioteca. La ubicación de la unidad exterior debe respetar las distancias mínimas a ventanas de dormitorios y a los límites de la propiedad según la normativa municipal de protección contra el ruido.
¿Se puede combinar aerotermia con radiadores existentes? +
Sí, pero con matices. La aerotermia funciona de forma óptima con temperaturas de impulsión de 35-45 °C (suelo radiante, fan-coils). Los radiadores convencionales están diseñados para trabajar a 70/50 °C. Si se alimentan con agua a 45 °C, su capacidad de emisión se reduce aproximadamente un 50 %, lo que puede ser insuficiente en las noches más frías. La solución pasa por sobredimensionar los radiadores (instalar modelos más grandes) o sustituirlos por radiadores de baja temperatura con mayor superficie de intercambio. En cualquier caso, la inversión adicional se compensa con el ahorro operativo a medio plazo.
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